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Guía para planificar tu material de vela: 5 beneficios clave

David Villalpando, de Nautisurf, con chaqueta de agua y capucha amarilla en una embarcación de apoyo

David Villalpando |

Tener un plan y llevarlo a cabo es básico para conseguir cualquier objetivo, y no se puede entender el deporte de competición sin planificación.

La importancia de programar los entrenamientos, las competiciones y los descansos es bien conocida, pero hay otro aspecto que también conviene planificar: el material.

El material puede verse como un consumible que se compra a medida que hace falta, o como una herramienta de trabajo indispensable para conseguir tus metas.

¿Por dónde empezar?

Si tienes al menos una estimación de cuánto vas a navegar, las regatas en las que vas a participar y los resultados que esperas, no te costará calcular qué vas a necesitar.

Sea cual sea tu ambición, conviene hacer una lista de material una vez al año o cada seis meses.

Por ejemplo, un deportista novel que quiera participar en el circuito provincial, sin pensar en el resultado, podría incluir en su lista la renovación del material que ya no es fiable o no ofrece seguridad: un mástil en mal estado que acabará rompiendo un día de viento fuerte, o un traje de neopreno roto que no te protegerá cuando llegue el frío. En cambio, un deportista con experiencia que aspire a clasificarse para un mundial sabrá que necesita al menos una o dos velas, dos kits de cabuyería, una botavara, dos achicadores, etc. Son ejemplos que varían según la clase en la que navegues.

Si navegas en ILCA, la guía de mantenimiento del ILCA te ayuda a detectar qué está para cambiar.

5 beneficios de planificar el material

  1. Control de costes: sabrás cuánto cuesta realmente tu temporada, y te resultará más fácil ajustar el presupuesto a tus recursos o a tus metas.

  2. Uso más eficiente: se tiende a pensar que no hay diferencias entre materiales del mismo modelo o marca, pero siempre puede haber variaciones, también en el material one design. Lo ideal es tener todo tu material (palos, velas, recambios…) ordenado, numerado, pesado y estudiado, y usarlo con cabeza según la importancia de cada navegación.

  3. Ahorro: puede parecer contradictorio, pero si agrupas las compras ahorrarás, como mínimo, en gastos de envío. Es fácil pensar que planificando acabarás comprando algo que no necesitas, pero se trata de productos no perecederos que puedes usar la temporada siguiente o vender a un compañero en apuros.

  4. Navegarás más: una rotura te puede dejar en tierra días o incluso semanas. Romper una escota, un pasador o una bisagra y tener que esperar al recambio es una faena. Con un poco de previsión sumarás más horas de agua al año.

  5. No te quedarás sin suministro: hay muchas causas por las que puede faltar material. Los problemas logísticos o aduaneros, los conflictos internos de cada clase o simplemente un problema en un fabricante o proveedor pueden hacer que no tengas lo que quieres cuando lo necesitas.

Haz tus cálculos y prepara la lista antes de empezar la temporada. Puedes empezar por la sección de material para vela ligera.

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